
Como todos los años, se celebra en nuestro país una festividad religiosa consistente en llevar a bendecir a los animales ante el patrón que supuestamente les protege. Pero ni todos los animales tienen la misma suerte ni en todas partes se celebra para bien de los animales. En la pequeña localidad de San Bartolomé de Pinares, Avila, prefieren enfrentar a los animales al fuego 'purificador'.
Siguiendo una tradición que, según dicen, tiene más de 200 años, la fría noche del 16 de Enero un centenar de caballos, con sus jinetes, cruzan al galope varias decenas de hogueras por todo el pueblo.
Los implicados en esta terrible crueldad arguyen que el animal no sufre y que el salto no produce ninguna herida en el animal. Pero la realidad es bien diferente.
Testigos de la “fiesta” comentan el continuo olor a quemado junto al desagradable picor de ojos fruto del humo. Por otro lado, el animal no siempre alcanza a saltar la hoguera, cayendo en ella y alzando enormes llamaradas y pavesas al pisar la lumbre, que calcinan su pelaje y sensible piel, pezuñas, rabo, ojos… innumerables documentos gráficos son testigos objetivos de esta total falta de consideración hacia los animales.
No todas las torturas llevan a la muerte y en cualquier caso, esta es una prueba de mayor calado: la falta de consideración a los intereses más básicos de estos caballos, que como cualquiera de nosotros haría, huyen del peligro que supone el fuego, supone un gran estrés psicológico para los mismos. Según testigos presenciales no son pocos los animales que se niegan a cruzar por encima de las llamas. Por algo será.
Desde el Partido Animalista optamos por tener siempre en cuenta si con nuestros actos perjudicamos a los animales. Ponernos en el lugar en este caso de los caballos, nos hará obtener una clara respuesta.


























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