El Fiscal de Medio Ambiente de Asturias, Joaquín de la Riba, quien recibió personalmente la denuncia, mostró mucho interés en el caso y en depurar las responsabilidades que se deriven de esta brutal práctica.
Se trataría de la primera denuncia de la que la fiscalía tenga conocimiento en el Principado sobre la inmovilización de caballos con trancas. Sin embargo, en Galicia los casos son muy numerosos al ser esta práctica muy habitual. Allí, gracias al trabajo de organizaciones como Libera y su colaboración con la Fiscalía, se están denunciando este tipo de maltratos desde 2007.
La inmovilización de caballos con trancas puede ser constitutivo de un delito de maltrato animal, tipificado en el artículo 337 del Código Penal y también contravendría la Ley 13/2002 de tenencia, protección y derechos de los animales del Principado de Asturias.
El uso de este tipo de artefactos puede conllevar una condena que podría ir desde un año de privación de libertad hasta una sanción económica administrativa de entre 3.000 y 90.000 euros.
Este rudimentario instrumento consiste en una pieza de madera alargada y generalmente de una longitud que oscila entre los cincuenta centímetros y el metro de largo, con una apertura en uno de sus extremos creada precisamente para introducir en ella una de las pezuñas delanteras del animal. Una vez introducida, se cierra la apertura con un pasador dejando presa la pata del caballo.
Estos artefactos se clavan a las pezuñas de los caballos y, además de provocarles graves daños físicos, limitan sus movimientos y hacen que los animales sean presa fácil de alimañas o que no puedan escapar en caso de incendio forestal y mueran calcinados, como ha sucedido en numerosas ocasiones en montes de Galicia. Además, se han dado casos de equinos que han muerto como consecuencia de que la tranca se haya quedado enganchada contra el estómago del animal, contra una piedra o una rama.
Además de constituir un instrumento de tortura para el animal al provocarle deformaciones, llagas, úlceras o cojeras irreversibles, la inmovilización de caballos con trancas puede ser un riesgo para la seguridad del tráfico ya que, debido a las dificultades para desplazarse siendo presos de este elemento, pueden provocar accidentes al cruzar con dificultad las vías públicas.
Desde PACMA y ANADEL se insta a la colaboración ciudadana para que se denuncien este tipo de prácticas o bien directamente a las autoridades o contactando con cualquier organización de defensa animal. Este es el único modo que existe para tratar de erradicar esta forma de maltrato y de concienciar a la sociedad para que se dejen de utilizar métodos tan crueles e ilegales para con los animales, unos seres que tienen derechos, sienten y deben ser respetados.











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