Introducción a los circos
Antropólogos como Blanchard y Cheska (1986: 67), afirman que la práctica de la acrobacia se remonta a la cultura mesopotámica, con un pasado de más de 3.000 años. En ese momento, según estos autores, el acróbata competía «consigo mismo, con las fuerzas de la naturaleza y con sus propios compañeros de tribu» (op. cit.: 87). Según los apuntes de David Marfil (2004), unas de las pruebas más antiguas del la existencia del circo es un “graffiti” encontrado en Egipto en la tumba de Ben Hassan con fecha aproximada de 2040 a. C.
En los circos se pueden presenciar actividades artísticas muy diversas y respetables realizadas por seres humanos: acróbatas, anillas, antipodismo (malabares con los pies), aro, balancín, báscula, contorsionismo, cama elástica, cuerda floja, diábolos, equilibrismo, escapismo, forzudos, funambulismo, gimnastas, malabarismo, marionetas, mimos, monociclo, musicales, payasos, rola bola, tela acrobática, titiriteros, torsión de globos, tragafuegos, tragasables, trapecistas, trucos de magia, ventrílocuos, volatineros, zancudos, etc.
Secuestro de animales
Actualmente, el tráfico ilegal de animales es el segundo más importante a nivel global por detrás del narcotráfico. Los traficantes de animales cada año se embolsan más de 10 mil millones de dólares[1]. Las víctimas del tráfico de animales son secuestradas de sus hábitats naturales, separadas de su grupo y familia, y vendidas a particulares, tiendas, circos, zoológicos, etc. donde tendrán una vida basada en el sufrimiento y la privación. Muchos de estos animales secuestrados mueren durante el transporte o directamente son matados para ser disecados, para vender sus pieles, su carne, sus huesos u otras partes de sus cuerpos como si fueran amuletos. Sólo en Brasil se capturan más de 38 millones de animales al año, pero 90% de ellos muere durante la caza o el transporte. El tráfico de animales prospera ante la tolerancia social y sigue la lógica implacable del mercado. Las especies más escasas obtienen los mejores precios y son, por tanto, las más cazadas, acentuándose el riesgo de su extinción.
En el 2004 la revista “Magazine” dio a conocer impactantes imágenes sobre cómo los elefantes son secuestrados, cruelmente separados de su hábitat y de otros elefantes (parientes y compañeros de manada) que logran escapar de estos secuestros.
Entrenamiento
Una vez secuestrados, los elefantes son sometidos a sistemáticos y terribles castigos para conseguir que vivan como esclavos en circos, zoológicos, etc.
Uno de los métodos que utilizan los secuestradores para “entrenar” a los elefantes antes de venderlos se basa en enjaularlos y golpearlos durante tres días, pasado ese tiempo, el animal obedecerá al escuchar la voz de quien lo golpeaba. A causa de esto el elefante tendrá un precio multiplicado, hasta 45.000 euros puede valer un elefante “entrenado” en Tailandia. Durante años, estos animales fueron símbolo de Tailandia. Hoy son explotados por una industria financiada por los circos, zoológicos y otras entidades que recurren a los animales para conseguir dinero. Recientemente se prohibió en la India el uso de elefantes en circos y zoológicos, lamentablemente muchos otros animales no tuvieron tanta suerte.
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Muchas veces el entrenamiento es realizado por el propio circo. Recientemente se han difundido imágenes tomadas en un circo durante una sesión rutinaria de entrenamiento de elefantes bebé en la que puede verse como son golpeados con ganchos, empujados, torturados con electro-shock y un largo etcétera para conseguir que realicen trucos[2]. El entrenamiento de otros animales sigue el mismo procedimiento de malos tratos para que se comporten de manera antinatural. Los animales del circo llevan vidas de tristeza, dolor y privación para entretener durante unos minutos al público que paga para contemplarlos.
Toda una vida encerrados
Vivir toda la vida en la jaula de un circo no es algo agradable. A la vida de encierro que llevan los animales hay que sumarle los viajes, a veces muy largos, que realizan durante toda su vida, estancias muy cortas y a veces en climas inadecuados para ellos.
Los animales salvajes que viven en libertad en su hábitat suelen recorrer grandes distancias cada día como parte de su manera de vivir, estas necesidades en ningún caso las pueden satisfacer safaris-park, ni zoológicos y mucho menos circos.
En la foto puede verse a un elefante gritando, tiene apenas tres años, es la edad perfecta para someterse al phaajaan, un cruel ritual de doma practicado por la tribu Karen, del norte de Tailandia. Al final del proceso, el elefante sometido alcanzará un valor de entre 2.000 y 4.600 dólares entre sus compradores.
Por ejemplo, un estudio realizado por la Sociedad Real para la Prevención de la Crueldad a los Animales en West Sussex (Reino Unido), que se publicó en la revista Science en 2008, demostró, basándose en datos sobre más de 4.500 elefantes, que cuando estos animales pasan su vida en los zoológicos europeos tienen más problemas de salud y pueden llegar a vivir hasta 40 años menos que aquellos otros individuos que se encuentran en libertad en reservas protegidas de Asia y África[3]. Los investigadores comprobaron que los animales que habían nacido en estos centros, los trasladados y la muerte de la madre, eran situaciones que suponían un mayor riesgo para los animales. Entre los ejemplares adultos, la obesidad o el estrés acortan su vida. Muchos no alcanzan los 17 años, mientras que los que viven en libertad pueden llegar hasta los 56 años. Igualmente pasa con otros animales como ñus, cebras, leones, aves, etc. En libertad los leones pueden vivir en promedio 40 años, en cautiverio la mitad.
Los animales deben vivir en sus hábitats naturales y estos espacios ser protegidos. El turismo para contemplar animales en sus hábitats naturales puede ser una fuente de ingresos importante para potenciar la conservación de espacios y la protección de animales.
Los circos con animales deben desaparecer
Cualquier tipo de espectáculo con animales conlleva inevitablemente un perjuicio para éstos, bien sea en las condiciones de vida o al trato al que se les somete para desarrollar dicho espectáculo. Los circos con animales deberían desaparecer y los circos sin animales deberían ser declarados Bien de Interés Cultural.
Muchas ciudades como Buenos Aires, São Paolo, Kalamaria, Patra, Tesalónica, etc. ya prohíben los circos con animales en sus ordenanzas municipales. A este respecto ya se han tomado medidas en países como Bolivia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Israel, Suecia, etc. ahora falta que los españoles no se queden atrás.
Son muchos los circos sin animales que actúan en España, algunos de ellos son: Le Cirque du Soleil, Cirko Psikario, Circ Cric (Premio Nacional de Circo de Cataluña 2005), Circo Cloud Seeding, Cirk Kid (El circo de los niños. Show acuático), Circo Fern Street, Cirque Plume, Circo Eloize, Circo Flying High, Circo Gran Fele, Circo Hiccup, Circo Imperial, Circo Lazer Vaudeville, Circo show Timoteo, Circo Les Colporteurs, Circus Center, Circo New Picle, Circo Teatro Swamp, Circo Gregangel, Circo Mexicano, etc. [4]
BIBLIOGRAFÍA
[1] S.K. Wasser, B. Clark, C. Laurie, Sci. Am. 301, 68, 76 (2009).
[3] “Los elefantes en cautividad viven 40 años menos”. EL PAIS, AGENCIAS- Madrid / Washington -12/12/2008
[4] Circos sin animales con su página web:
Circ Cric (Premi Nacional de Circ de Catalunya 2005)
Cirk Kid. El circo de los niños. Show acuático.
Circo New Picle





















