
Eran ocho y sólo quedan cuatro. La mitad ha muerto por agresiones mortales de otros miembros del grupo. Cabárceno había conseguido una espectacular manada de ocho tigres, algo muy poco común, pero uno de los machos se ha vuelto agresivo y en menos de quince días ha matado a dos de sus hermanos. El último murió el 7 de enero y varios visitantes que estaban en el parque fueron testigos del fulminante ataque.
Los tigres «son animales solitarios y muy territoriales. No aceptan a ningún ejemplar que no se haya criado con ellos y, aun así, no se puede evitar que se den ataques esporádicos. Nunca habíamos tenido dos casos tan seguidos», señala el director del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Miguel Otí.
Los cuidadores lograron formar una gran manada con tres camadas simultáneas que nacieron hace doce años. Los ocho cachorros, machos y hembras, crecieron juntos. «Cuando tenían unos meses, se peleaban mucho, pero poco a poco marcaron sus dominios y comenzaron a llevarse bien», recuerda el veterinario Santiago Borragán.
Hace ocho años, se produjo una primera pelea en la que falleció uno de los ejemplares y, cuatro años después, se repitió un episodio similar, con otra pérdida. Los seis tigres que sobrevieron convivían sin problemas desde entonces. Sin embargo, a finales del pasado diciembre, uno de los tigres dominantes mató a una hembra sin motivo aparente. No habían transcurrido dos semanas cuando ese mismo ejemplar, según confirma Borragán, dio muerte «en cuestión de segundos» a un macho que descendía tranquilamente por detrás de una roca.
«Tenemos aislado al animal. No hay certeza de que sea también el causante de las muertes registradas hace años, pero sí de las dos últimas. En diciembre creímos que se trataba de otro caso esporádico, pero, al repetirse, nos hemos asustado. Ya no podemos soltarlo. Es un tigre grande y muy bonito, pero le ha dado por atacar. Tendremos que mandarlo a otro zoo donde esté solo. Eso es lo habitual, que haya un macho único o bien una hembra con un hijo», indica el veterinario.
Además de los cuatro supervivientes de esta manada, en Cabárceno hay otro grupo de tres hembras. Otí y Borragán explican que el parque intentará conseguir de nuevo «dos o tres camadas juntas para consolidar un nuevo grupo. Tenemos capacidad para albergar hasta quince tigres», en dos familias.
Las manadas de estos felinos son muy vistosas, «pero su manejo es difícil. Los animales nunca pueden tener hambre, hay que apartar a las hembras en celo... Requiere una gran especialización y, con todo, es una lotería. No hay tigre herido. Los tigres no se perdonan. Si se pelean, se matan», subraya Borragán.
PACMA propone el cierre de parques zoológicos, delfinarios y acuarios, para su posterior conversión en santuarios. Liberación de los animales y devolución de éstos a sus hábitats naturales, en los casos en que esto sea viable.
Comentarios
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Liberad a willy ( cachis, no fué viable, había crecido en cautividad y no quería libertad). Preocuparos de que vivan lo mejor posible y dejados de utopías, que ya no queda tiempo ni de salvarnos a nosotros mismos...
Saludos.